Hace un año, el Provincial de la Compañía de Jesús en España encomendó a los jesuitas de Granada un hermoso pero desafiante encargo: sembrar las bases de un proyecto de «Comunidad de Misión» en la Iglesia del Sagrado Corazón. Durante este curso, ese sueño ha comenzado a dar sus primeros y esperanzadores pasos, y desde la comunidad de CVX en Granada nos hemos sumado con muchísimas ganas e ilusión para ayudar a darle forma y vida.
Para nosotros, la implicación activa de un grupo significativo de miembros en esta tarea está suponiendo un hermoso camino de discernimiento. Nos invita a afrontar de manera directa los retos y desafíos propios de nuestra vocación laical ignaciana: pasar de ser meros asistentes a convertirnos en constructores corresponsables de un proyecto común. Sentirnos parte de este plan integral, que no se encierra en sí mismo sino que mira hacia afuera y que late en sintonía con la Iglesia universal, nos llena de un profundo entusiasmo.
El reflejo más nítido de este caminar juntos ha sido la vivencia del Triduo Pascual, donde jesuitas, CVX y las distintas realidades del templo nos hemos implicado a fondo como un solo cuerpo apostólico.
El camino comenzó el Domingo de Ramos, presidido por Jaime Flaquer SJ. Inauguramos la semana con la bendición de los ramos en el patio de la comunidad jesuita y una posterior procesión que visibilizó nuestra andadura. La implicación de la comunidad en las lecturas, las moniciones, la coordinación y unas ofrendas en las que también participó la Hermandad de «Los Gitanos», tejió un clima de comunión precioso.
Un pilar fundamental de estos días fue la ambientación espiritual a través de las charlas matutinas que ofreció Javier Castillo SJ del Jueves al Sábado Santo. Sus reflexiones nos prepararon para «sentir y gustar» internamente la hondura de cada liturgia.
El Jueves Santo, presidido por Emilio Beza SJ, celebramos la Cena del Señor con un esmerado trabajo de coordinación. El entrañable gesto del lavatorio de los pies a hombres, mujeres y niños de la comunidad plasmó nuestra vocación de servicio humilde. La jornada culminó velando al Señor en un Monumento preparado con esmero junto a las Jesuitinas.
El Viernes Santo, bajo la presidencia de Fernando SJ, la adoración de la Cruz nos sumergió en un silencio orante y agradecido por la entrega del Señor, invitándonos a permanecer fieles en medio de las dificultades de nuestro mundo.
Finalmente, la Vigilia Pascual, presidida por Javier Castillo SJ, fue el estallido de la alegría. Queremos destacar de manera especial la creciente implicación y consolidación de nuestro coro, cuyas voces e instrumentos llenaron de vida y frescura la celebración del Resucitado. Cerramos la noche brindando por la Vida nueva que ya despunta entre nosotros.
Esta Pascua nos demuestra que la misión compartida no es solo una teoría, sino un camino fecundo y real. Con la alegría de sabernos resucitados, desde CVX Granada renovamos nuestro compromiso de seguir aportando nuestra identidad laical para que la Comunidad de Misión siga creciendo.
¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!
César Triviño
Cvx en Granada


